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Yurakaré


Los yurakaré viven en un territorio de articulación entre las tierras bajas y los Andes o piedemonte en una región que corresponde al centro del estado boliviano contemporáneo, desde que se tiene noticias de ellos, à partir de fines del siglo XVI. Su territorio tiene por característica sobresaliente de encontrarse a la extremidad sur oriental del ecosistema amazónico.
    Aunque relativamente estable en el tiempo, no ha sido sin embargo siempre el mismo. Mientras vivían antiguamente en una porción de piedemonte más cercana a la región donde se sitúa la ciudad de Santa Cruz, se retiraron poco a poco hacia el noreste a lo largo de la cordillera para llegar hasta la cuenca del río Sécure, debido a las presiones del mundo colonial como lo muestra el estudio comparativo de las fuentes de los siglos XVI y XVII y de los siglos posteriores (cf. Hirtzel en prep.). Durante el siglo veinte la colonización de las tierras bajas por parte de ‘colonos’ andinos productores de coca, les condujo a un movimiento de alejamiento de la zona de piedemonte propiamente dicho y una parte importante de ellos se desplazó río abajo rumbo a los llanos de Mojos (Paz 1991 para datos generales, y también CIDDEBENI 1996 para la historia de algunas comunidades del TIPNIS).

Localización actual

Hoy en día la mayor parte de los yurakaré radican en los departamentos del Beni y de Cochabamba, a la orillas de los afluentes superiores del río Mamoré. Una parte de ellos vive a lo largo de los ríos Chaparé y Ichilo en dos zonas que han sido reconocidas como Territorios Comunitarios de Origen o TCO: la TCO Yuracare y en la TCO Yuqui. Este último territorio tiene por nombre el del pequeño grupo de cazadores recolectores tupi-guaraní que fue reubicado allí a partir de fines de los años 1960, pero que anteriormente vivía más hacia el oeste.
    Una segunda parte importante de los yurakaré se encuentra en la zona comprendida entre los río Isiboro y Sécure que fue decretada como Parque Nacional en 1965, y posteriormente en Territorio Indígena en 1991 y es conocido actualmente bajo el nombre de Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS). La ocupación yurakaré en esta zona se prolonga fuera de los límites del parque hacia la confluencia del Isiboro con el Mamoré.
    Debido a movimientos migratorios contemporáneos que tuvieron lugar principalmente en la segunda mitad del siglo XX, ciertos yurakaré se encuentran relativamente apartados de estas dos zonas de población principal, algunos sobre el alto Beni, principalmente a proximidad de Covendo, donde viven cerca de los mosetén, otros sobre el río Maniqui donde la población principal es chimane, o aún en el Territorio Indígena Multiétnico (TIM) donde se encuentran chimane, mojeños y movima. En el TIPNIS, los yurakaré tienen como vecinos indígenas de las tierras bajas, en la parte superior del Sécure, a los chimane, y a lo largo de los ríos Isiboro y Sécure comunidades mojeñas trinitarias que se instalaron ahí mayormente después de los años 1950. Se encuentra igualmente contingentes mojeños en las TCO Yuracare y Yuqui, en su porción norteña.
    Además de todas estas comunidades existen todavía algunas reducidas comunidades yurakaré al sur del TIPNIS y de las TCO Yuracare y Yuqui o entre el TIPNIS y estas TCOs (ríos Samusabete, Chipiriri, Uriyuta, Ivirgarzama o Sajta). Gozan por una parte de ellas de titulación de territorios (cf. Querejazu 2005). Sin embargo, esta zona es masivamente y casi exclusivamente ahora del dominio de los colonos campesinos que han bajado de los Andes principalmente desde los años 1950, a pequeña escala al principio, de manera exponencial en los años 1970 y 1980, con el crecimiento de la economía de la coca. La migración andina provocó un cambio regional de gran escala, tanto social como ecológico, que llegó incluso a tocar la parte sur del parque Isiboro-Sécure, donde la mayoría de los habitantes son actualmente oriundos de los Andes.



Entorno topográfico y paisajes.

La fisonomía del espacio que ocuparon casi exclusivamente los yurakaré hasta principios del siglo XX, es marcado por su proximidad con la Cordillera Oriental de los Andes. La porción del macizo de los Andes que colinda con su territorio, no suele realmente dar lugar a un paisaje de montañas, y la transición entre las vertientes de los Andes y la planicie es más bien abrupta. Al Este de Cochabamba y del macizo del Tunari, se encuentran incluso las faldas las más empinadas de todos los Andes. Las cumbres cercanas de Tiraque al este de Cochabamba donde toman sus fuentes los formadores del río Chaparé culminan a más de 4600 metros de altura y distan en línea recta de solo 50 kilómetros de una zona de 250 metros de altura.




El piedemonte que solían ocupar los yurakaré es atravesado por ríos de corriente rápida, donde en muchos casos se van acumulando la piedras rolladas de sus torrentosos causes andinos. En el siglo XVIII y XIX los asentamientos yurakaré nunca se apartaban mucho del pie de la cordillera (cf. las localizaciones de los pueblos y de las misiones de las cuales da cuenta por ejemplo Jiménez Bejarano, 1915 [1796] o los datos posteriores de d’Orbigny, 1844) En esta zona los ríos pueden volverse tumultuosos, cuando llueve mucho sobre los Andes, y cuentan con bruscos cambios de niveles. Tales ríos no son propicios para la navegación por canoa. Antiguamente, los lazos entre las comunidades yurakaré, se hacia en grande parte mediante caminos paralelos a los Andes. Los yurakaré vadeaban los ríos en tiempo de aguas bajas o los cruzaban mediante flotadores tallados en madera de balsa (tojono) o pequeñas canoas en tiempo de aguas altas. Si bien fueron conocidos a partir de fines del siglo XIX como buenos navegadores, cabe recordar, que las dos palabras que usan para designar la canoa (pojore) y el remo (norpe), son ambos préstamos antiguos de sus vecinos arawak de río abajo.




Desde el siglo XX una parte importante de los yurakaré se ha alejado como nunca en el pasado de la Serranía, como suelen llamar los Andes, para bajar los ríos hacia abajo, cambiando así de paisaje. A medida que se alejan del piedemonte, los ríos empiezan a describir vueltas más amplias y a correr de manera más lenta. Por el lado exterior de las curvas, la erosión es fuerte y los barrancos de tierra se vuelven más empinados mientras que se sedimentan del lado interior los aluviones, creando a menudo amplias playas de arena. La débil declividad y los volúmenes importantes de agua que pueden llegar en época lluviosa suelen provocar inundaciones, en las partes de terrenos más bajos. En la parte norteña del territorio ocupado por los yurakaré hoy en día, el bosque se reduce a un monte galería acompañando al cauce de los ríos principales o a islas dispersas rodeadas de amplios espacios de sabanas o pampas.






Ecoregiones.

Si se toma en cuenta la historia de largo plazo de los yurakaré se debe notar que la parte de bosque tropical donde viven se encuentra en el centro de una extrema diversidad de medios ecológicos o ecoregiones que cumulan asociaciones de flora, fauna y condiciones abióticas especificas. Las sabanas de Mojos no distan mucho de la chiquitania donde el bosque no es siempreverde como el bosque amazónico pero semidecíduo, mientras que al sureste, el bosque tropical húmedo deja lugar a los bosques secos subtropicales que conforman la parte boreal del Chaco. Es el clima y la vegetación del Chaco que se transforma paulatinamente en la cuenca superior del río grande y sus formadores, en los Valles interandinos, cuya orientación general va del ONO hacia el ESE. Los Valles interandinos gozan de un clima mesotérmico, constituyéndose en un espacio ecológico de mediación entre las Tierras Altas y el Chaco (Nee s.f.).
    Se sabe por fuentes antiguas que los yurakaré, si bien moraban en la zona tropical, han podido conocer varias de estas ecoregiones: en los viajes que hacían hacia los Andes (por razones de comercio o de guerra) no solamente cruzaban todos los pisos ecológicos del bosque húmedo de Yungas y de montaña, pero también llegaban en los Valles interandinos.




Referencias:

CIDDEBENI (1996) [Diagnóstico comunal participativo de comunidades del Parque Nacional y Territorio Indigéna Isiboro Sécure]. Trinidad: ms.

D’Orbigny, Alcide (1844) Voyage dans l’Amérique méridionale. (Le Brésil, La République orientale de l’Uruguay, la République argentine, la Patagonie, la République du Chili, la République de Bolivia, la République du Pérou), exécuté pendant les années 1826, 1827, 1828, 1829, 1830, 1831, 1832 et 1833. Volume 3, first part. Paris: P. Bertrand; Strasbourg: V. Levrault.

Hirtzel, Vincent (in prep.) La division de soi: une ethnographie des Yuracaré du piémont andin bolivien. Ph.D. Thesis EHESS: Paris.

Jiménez Bejarano, Bernardo (1915) [1796] Diario de la entrada a las montañas habitadas de la Nación de Indios Yuracarés, que en el año 1796, hizo el R. P. Fr. Bernardo Jiménez Bejarano, Prefecto de Misiones del Colegio de San José de Tarata con los Padres Fr. Pedro Fernández, y Fr. Hilario Coche individuos de dicho colegio, Archivo de la Comisaría franciscana boliviana, 7(74) p. 49-53; 7(75) p. 77-81 ; 7(76) p. 113-117 ; 7(77) p. 142-147.

Nee, Michael (n.d.) Flora de la región del  parque National Amboró,  Bolivia. Available at: http://www.nybg.org/botany/nee/

Paz, Sarela (1991) Hombres de río, hombres de camino. Relaciones interétnicas en las nacientes del Río Mamoré. MA thesis Universidad Mayor de San Simón, Cochabamba.

Vries, Albert de (1998) Territorios indígenas en las Tierras Bajas de Bolivia. Un análisis de su estado en 1998. Santa Cruz de la Sierra: CIDOB; CPTI; SNV.

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